El informe de sostenibilidad ambiental y el estudio preliminar de paisaje en el que el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Valencia fundamenta los criterios de revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) -básicamente en lo que a reclasificación de huerta se refiere- viene a corroborar lo que ya se sabía: que el suelo no urbanizable que se ha visto rodeado de edificaciones e infraestructuras es campo abonado, pero en este caso para que crezcan más viviendas.
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